NOMBRES: KATHERINE BOTELLO – NATHALIE ATEHORTUA – JOSE ZAMBRANO
MATERIA: PRENSA II
GRUPO: CR
FECHA: 23/ SEP/2010
INFORME ESPECIAL
Del sacrificio a la enfermedad
“Todo empezó en la primaria. En ese tiempo sufría de sobre peso y mis compañeras se burlaban de mí. Hasta mi mamá me hacía sentir mal con sus palabras. Eso me afectaba mucho”, dijo Angélica, joven que padece trastornos alimentarios.
Angélica es universitaria, tiene 20 años y sufre de anorexia. Desde pequeña tuvo problemas con esta enfermedad. En compañía de una amiga del colegio inició las actividades que llevaron a padecer la anorexia. Para vomitar usaba el cepillo de dientes, tomaba yodo, una pastilla de sibutramina y tomaba te verde, y hacía dietas de sopa de apio. En una semana bajaba hasta 4 kilos.
Según el Instituto Departamental de Salud, en Norte de Santander, se atienden por la red pública 150 casos de personas entre 10 y 30 años, con algún tipo de trastorno alimentario (anorexia y bulimia), lo cual es una cifra alarmante, sin tener en cuenta la atención de la red privada y el subregistro que se estima es del 30%.
La nutricionista Fanny Arenas, del Hospital Universitario Erasmo Meoz de Cúcuta dijo que, dicha problemática está acentuada en niñas y adolescentes de estratos altos, que por situaciones de moda, ambiente y entorno en el que se desenvuelven caen en esta enfermedad. En los estratos medios y bajos, el trastorno alimentario de mayor prevalecía es la obesidad, correlacionado con el tipo de alimentación.
La anorexia es una enfermedad mental y consiste en una pérdida voluntaria de peso por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor a la obesidad. La bulimia es una enfermedad de tipo nervioso que produce alteraciones en el comportamiento y en los hábitos de alimentación, con la alternancia de periodos de compulsión para comer (atracones) con otros de conductas compensatorias inadecuadas (dietas abusivas, provocación de vómitos, ingesta de diversos medicamentos -(laxantes y diuréticos-, etc.) 1
En los colegios de la ciudad, se implementan mecanismos de cuidado y prevención de este tipo de enfermedades, que consisten en llevar el control de peso para cada estudiante y brindar seguimiento especial y régimen estricto de las comidas en los casos que ameriten. Mery Daza, nutricionista del colegio Andino Bilingüe, dijo que este problema necesita de atención y es necesario que desde la casa se oriente a los pequeños para que lleven un hábito de alimentación sano.
La tendencia de las jóvenes a manifestar preocupación por la estética es cada vez mayor. Muchas, no tienen claro que la belleza no es sinónimo de delgadez ni una meta a la que se llega dejando de comer o vomitando. Esta idea, se mantiene por la influencia social que se ejerce en la presentación de cuerpos esbeltos como logro de la perfección en una mujer.
La incidencia de este estereotipo puede concentrarse en mayor medida en las agencias de modelaje como promotoras del glamur, y la orientación a la persona idónea. En el área metropolitana de Cúcuta hay dos de estas escuelas, encargadas de la formación de mujeres "representantes" de lo que es y debería ser el vestuario, maquillaje y peinado en la moda, pero ante todo en la suma de los 90-60-90.
Imagen’s, una de estas agencias cuenta con nutricionista para control y prevención de los trastornos alimenticios a los que niñas, jóvenes y adultas se aferran por la ansiedad que les pueda provocar un kilo de mas. Se encarga de la dieta de modelo. Daisy Macías, trabajadora del lugar, comenta que “por fortuna nunca hemos tenido casos de anorexia o de bulimia en esta academia. Eduardo está pendiente con la nutrición de las chicas y todo lo maneja con la nutricionista y el gimnasio para que estén en forma y bien alimentadas”.
Las autoridades sanitarias trabajan con programas de salud mental y nutricional. Sin embargo, el esfuerzo no es el esperado, porque no se tiene una política pública o una normatividad específica para el manejo y cuidado de los pacientes. Es necesario que tanto las entidades públicas como las privadas, en unión con las familias presten mayor atención a este problema y se involucren con el fin de llevar un control adecuado que permita prevenir este tipo de trastornos alimentarios en los jóvenes de la ciudad.
La psicóloga Verónica Hernández relató la historia de una paciente que sufre de bulimia. Una joven de 16 años que acaba de terminar bachillerato y sufre de trastornos alimentarios. “La chica llegó a consulta referida del internista al presentar fuertes jaquecas provocadas por no comer”.
“Con esta paciente ha sido difícil, puesto que es inmadura. Dice estar consciente de que necesita terapia, pero seguirá vomitando”.